Los 50 mejores discos latinos del 2025 según The Rolling Stones
50. Blue Rojo, ‘CDMXXXXXXX’

La Ciudad de México ha sido retratada en múltiples registros culturales, pero en CDMXXXXXXXXXXX
XX —trece X, según su título— el cantante y productor Blue Rojo propone una lectura contemporánea de la capital marcada por la gentrificación acelerada. El proyecto recorre sonidos como el reguetón deconstruido de “Chisme!” y las referencias al baile de salón en “Contramar” para explorar una estética de glamour accesible que aún persiste en la ciudad. A lo largo del álbum, el artista observa y satiriza a ciertos sectores de la escena creativa local, jóvenes que oscilan entr
e el consumo aspiracional y la nostalgia por mercados de pulgas y objetos reutilizados, todo sostenido por una base rítmica de clara influencia en el lenguaje de la moda y la pasarela.
49. Estevie, ‘La Traición y el Contrabando’
Nombrado en alusión a la figura legendaria del corrido Camelia la Texana, La Traición y el Contrabando consolida la propuesta de Estevie dentro de un cruce entre cumbia y pop con elementos experimentales. El álbum se abre con “La Eternidad”, una composición de atmósfera contenida que introduce los temas centrales del proyecto, vinculados al amor y la pérdida. El repertorio continúa con cortes como “Esa Fui Yo”, de tono introspectivo, y “Quiero Saber”, adaptación al español del clásico “I Want to Know What Love Is” de Foreigner. A lo largo del disco, Estevie dialoga con referentes contemporáneos del desamor, como Iván Cornejo, sin abandonar una sensibilidad cumbiera que atraviesa toda la producción y define su sonido
48. Pink Pablo, ‘All I Dream’’

El artista puertorriqueño Pink Pablo se ha caracterizado por construir atmósferas sonoras de tono introspectivo, en las que conviven la melancolía y elementos de fantasía. En su álbum All I Dream, el músico amplía estos universos con una propuesta que aborda ansiedades, inquietudes personales y reflexiones emocionales. Temas como “Me QUEDO AKI”, en colaboración con Paopao, y “Horses in Heaven” evidencian su capacidad para equilibrar pasajes etéreos y contemplativos con influencias del reguetón oscuro y urbano, una combinación que define el carácter del proyecto.
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47. Mawiza, ‘Ül’
A través del metal como vehículo expresivo de su herencia y de las luchas del pueblo mapuche, la banda chilena Mawiza entregó uno de los trabajos más singulares del año. Detrás de sus interpretaciones vocales de alta carga emocional, el grupo articula una base de death y groove metal enriquecida con instrumentos tradicionales y cánticos ancestrales, elementos presentes en canciones como “Pinhza Ñi Pewma” y “Mamüll Reke”. Con ÜL, Mawiza confirma que el metal puede trascender las barreras del idioma y consolidarse como una forma de expresión cultural y política dentro del género.
46. Vicente Garcia, ‘Puñito de Yocahu’
En un contexto en el que cada vez más artistas exploran las tradiciones que han dado forma a los sonidos de sus países, el trabajo de Vicente García se distingue por una conexión orgánica y sostenida con ese legado. Para el cantautor dominicano, esta exploración no responde a una tendencia reciente, sino que ha sido un eje constante de su propuesta musical. A lo largo de su carrera, ha logrado integrar referencias al pasado con una sensibilidad contemporánea, una dinámica que se mantiene en su álbum Puñito de Yocahú. En el disco, García recorre géneros como el reguetón, la bachata, el pop y el merengue, articulando un homenaje al Caribe que sitúa sus raíces culturales en el centro de la narrativa sonora.
45. Fito Páez, ‘Novela’
Tras un proceso de gestación que se extendió por cerca de cuatro décadas, Novela se presenta como uno de los proyectos más ambiciosos en la trayectoria de Fito Páez. Concebida originalmente en 1988, la obra fue retomada, reelaborada y finalmente concluida el año pasado durante un intenso periodo creativo en Madrid. El álbum adopta la forma de una ópera cuya narrativa se sitúa en Santa Fe, provincia natal del artista, e integra elementos como una universidad de brujería, un circo itinerante y el encuentro decisivo entre dos adolescentes. Con una estructura de 25 composiciones, Novela se perfila como una de las piezas más complejas y singulares del catálogo de Páez, destinada a ocupar un lugar destacado dentro de su obra.
44. Enyel C, ‘Nuevo Caribe’
En un contexto marcado por el regreso de numerosos artistas a sus raíces culturales, el rapero y productor independiente puertorriqueño Enyel C propone una relectura singular de la tradición caribeña. Su segundo álbum, Nuevo Caribe, retoma las influencias históricas del ragga y el dancehall en la música urbana latina, con especial énfasis en el Caribe, para construir fusiones dinámicas que resultan a la vez reconocibles y contemporáneas. A lo largo del proyecto, el artista articula colaboraciones que refuerzan esta visión colectiva, invitando a figuras como Diego Raposo y Letón Pé a sumarse a un recorrido sonoro que reivindica el legado regional desde una perspectiva actual.
43. Feid, ‘Ferxxo Vol X: Sagrado’
Para celebrar una década en la industria musical, Feid se aventuró en el riesgo más grande de su carrera. El artista colombiano produjo, arregló y mezcló su álbum más experimental hasta la fecha, Ferxxo Vol X: Sagrado, elevando su característico perreo sentimental al integrar influencias de R&B y hip-hop en canciones como “I MIXX U” y “DALLAX”, junto a Ty Dolla $ign. La evolución más radical de Ferxxo no solo fue la más audaz, sino que también mantuvo la esencia introspectiva, sentimental y juguetona que lo ha distinguido a lo largo de su carrera.
43. Feid, ‘Ferxxo Vol X: Sagrado’
Con motivo de su décimo aniversario en la industria musical, Feid optó por redefinir los límites de su propuesta artística. En Ferxxo Vol X: Sagrado, el artista colombiano asume un rol integral como productor, arreglista y mezclador, dando forma a su proyecto más experimental hasta la fecha. El álbum expande su conocido perreo sentimental al incorporar elementos de R&B y hip-hop, presentes en temas como “I MIXX U” y “DALLAX”, este último en colaboración con Ty Dolla $ign. Lejos de diluir su identidad, esta transformación representa la evolución más arriesgada de Ferxxo, una que conserva la introspección, el tono emocional y el sentido del humor que han sido constantes en su trayectoria.
41. Adrian Quesada, ‘Boleros Psicodélicos II’
Adrián Quesada, reconocido por su trabajo en Black Pumas, profundiza en la estética de la balada latinoamericana de los años setenta en la segunda entrega de Boleros Psicodélicos. Criado en Texas, el músico y productor descubrió desde temprano el sonido orquestal y barroco de grupos emblemáticos como Los Pasteles Verdes y Los Ángeles Negros, influencias que atraviesan este proyecto. Al igual que la edición de 2022, el álbum combina versiones fieles de canciones de culto con composiciones originales que recrean una etapa clave en la historia de la música latina, marcada por el uso de clavecines y la psicodelia de inspiración beatle. El disco cuenta con la participación de artistas invitados como Gepe, quien interpreta “Te Vas Y Yo Te Dejo” de Joseles, y Ed Maverick, que aporta una lectura intensa y atmosférica en “Afuera”, reforzando el carácter colaborativo y contemporáneo de la propuesta.
40. Titanic, ‘Hagen’
Mabe Fratti se ha consolidado como una de las artistas más influyentes de la escena experimental latinoamericana, gracias a su preciso sentido de la melodía y a una constante exploración sonora. Estas características alcanzan uno de sus puntos más altos en Hagen, el álbum realizado junto a Titanic, su dúo con Héctor Tosta (I. La Católica). El disco recorre distintos territorios musicales, que van desde el pop urbano de “Lágrima Al Sol” hasta el dramatismo de “La Dueña” y la estructura expansiva de “Te Tragaste El Chicle”, combinando experimentación, música alternativa y sensibilidad pop. Con este lanzamiento, Mabe Fratti reafirma su relevancia dentro de la música experimental y alternativa en español.
39. Joyce Santana, ‘Nada Personal’
La capacidad lírica de Joyce Santana ha sido una constante reconocida a lo largo de su trayectoria, y Nada Personal, su esperado álbum, lo presenta en uno de los momentos más sólidos de su carrera. El proyecto recorre distintos registros, desde la energía frontal de “MJM” hasta la introspección narrativa de temas como “El Gigante de Carolina” y “Rehab”, evidenciando la versatilidad del rapero puertorriqueño. A lo largo del disco, Joyce Santana articula técnica, contenido y madurez artística, consolidando un trabajo que funciona como una muestra integral de su alcance creativo dentro del hip-hop latino contemporáneo.
38. Weed420, ‘Amor de Encava’
Amor de Encava, el álbum del colectivo experimental venezolano weed420, toma como eje la experiencia del desplazamiento y los tiempos muertos del viaje cotidiano para construir un retrato sonoro de la Venezuela contemporánea. A través de collages de música experimental, el proyecto captura la melancolía de un país en suspensión, combinando una base rítmica inspirada en la salsa baúl con ruido ambiental del tráfico urbano. El disco incorpora referencias al reggaetón, a la balada romántica y al imaginario popular —incluidos memes y anuncios callejeros— para articular un comentario sobre la crisis generacional, la vida en tránsito y la resiliencia cotidiana. Con este lanzamiento, weed420 se posiciona como una de las propuestas más singulares de la música experimental latinoamericana actual.
37. Romeo Santos and Prince Royce, ‘Better Late Than Never’
Better Late Than Never es el álbum colaborativo de bachata que une a Prince Royce y Romeo Santos, dos de las figuras más influyentes del género. Compuesto por 13 canciones, el disco explora el amor romántico desde una perspectiva tropical, fusionando la bachata tradicional con elementos de afrobeats, R&B y sonidos urbanos contemporáneos. A lo largo del proyecto, Romeo Santos retoma su distintivo estilo de narración hablada, mientras temas como “Dardos” y “Jezebel” amplían el espectro sonoro hacia el R&B, y “Ay! San Miguel” incorpora referencias al palo dominicano. Aunque Santos lidera gran parte de la dirección creativa, ambos artistas coescriben varias canciones, logrando un equilibrio que resalta sus voces y trayectorias. El álbum funciona como una celebración de la bachata moderna, consolidando el encuentro entre el Rey y el Príncipe del género.
36. Mengers, ‘Flavio’
Considerados precursores de la escena underground guitarrera en su país de origen, Mengers amplía los límites de su propuesta con Flavio, un álbum que no solo marca un punto de inflexión en su carrera, sino que también sugiere una posible nueva dirección para la escena alternativa local. En este trabajo, la banda incorpora electrónica analógica a su característico sonido garage, dando lugar a composiciones que oscilan entre lo intenso, lo atmosférico y lo distorsionado, a menudo dentro de una misma canción. Temas como “S.A.”, “INC.” y “Z” destacan por su capacidad para combinar tensión, experimentación y sensibilidad melódica, consolidando a Flavio como un lanzamiento clave dentro del rock underground contemporáneo.
35. Javiera Electra, ‘Heliade’
Helíade, el álbum debut de Javiera Electra, se sitúa en la convergencia entre la mitología griega y la experiencia emocional terrenal, fusionando elementos del folk chileno con el rock progresivo de carácter cósmico. A lo largo del disco, la artista construye un relato atravesado por el amor, el duelo y la resiliencia trans, articulado a través de una propuesta sonora ambiciosa y emotiva. Canciones como “Del Campo a Mar” combinan despedidas íntimas con arreglos inspirados en el bolero, mientras que “Lágrima del Sol” incorpora cumbia andina en un registro expansivo que funciona como un himno de afirmación y resistencia. Con este lanzamiento, Javiera Electra presenta una obra que dialoga con la tradición musical latinoamericana desde una perspectiva contemporánea y personal.
34. Elena Rose, ‘Bendito Verano’
Bendito Verano, el álbum debut de la cantautora venezolana Elena Rose, propone una experiencia sonora íntima y luminosa, marcada por la calma, el romance y la introspección emocional. A lo largo del disco, la artista recorre las distintas etapas de una historia de amor, articulando un tono de optimismo poético que atraviesa canciones como “Alelujah”, de carácter casi espiritual, “Gangsta Love”, con influencias de afrobeats, y “Luna de Miel”, de atmósfera tropical. El proyecto incluye colaboraciones con Young Miko en “Gyoza” y Justin Quiles en “Cosita Linda”, uno de los temas más destacados del álbum. Con Bendito Verano, Elena Rose apuesta por la gratitud y la vulnerabilidad como ejes narrativos, consolidando un debut que define con claridad su identidad artística dentro del pop latino contemporáneo.
33. Meme Del Real, ‘La Montaña Encendida’
La mayoría de los fans de Café Tacvba ya sabían que el teclista Meme del Real es el compositor más talentoso del cuarteto, pero esta primera salida en solitario sigue siendo una revelación. Después de mudarse al campo en las afueras de la Ciudad de México, del Real reevaluó una carpeta inactiva de demos que había guardado de Tacvba y decidió esculpirlos en un álbum con la ayuda del productor Gustavo Santaolalla. El sencillo principal “Princesa” es una porción épica del progresivo del siglo XXI, mientras que “Tumbos” ofrece una sonriente fusión de neo-bachata con synth-pop. Sólo podemos esperar que pronto se realicen más excursiones en solitario.
32. Juana Rozas, ‘Tanya’
TANYA, el segundo álbum de la cantante argentina Juana Rozas, aborda de forma conceptual el descenso a la locura de una joven a través de una narrativa sonora intensa y provocadora. El disco combina influencias del rock industrial y el pop experimental, con referencias que van de Nine Inch Nails a Charli XCX, para construir una atmósfera oscura y visceral. A lo largo del álbum, Rozas articula una paleta sonora basada en distorsión, electrónica agresiva y texturas metálicas. Canciones como “ANTONIO” destacan por su retrato crudo de una relación tóxica, mientras que “TANYA LOCA” expone el costado más vulnerable del personaje central. El proyecto se completa con colaboraciones clave, entre ellas Santiago Motorizado en “RIDÍCULO” y Chita en “BESITO A LAS FLORES”, que amplían el arco narrativo del álbum y refuerzan su carga emocional y poética.
31. Clave Especial, ‘Mija No Te Asustes’
En un contexto en el que varios artistas mexicanos optaron por alejarse de los corridos tradicionales, Clave Especial decidió reforzar el género con una propuesta contundente. Respaldado por The Street Mob, el grupo lanzó Mija No Te Asustes, un álbum compuesto por 16 corridos que reafirman la vigencia y el alcance de la música mexicana contemporánea. El disco cuenta con colaboraciones clave que impulsaron su impacto, entre ellas Fuerza Regida en los temas virales “Como Capo” y “No Pasa Nada”, Edgardo Núñez en “Tu Tu Tu”, de tono tóxico-romántico, y Luis R Conriquez en “No Son Doritos”. A través de una combinación de elementos clásicos y enfoques modernos, el álbum conectó de manera directa con una audiencia joven. Con este lanzamiento, 2025 se consolidó como el año más significativo en la carrera de Clave Especial, marcando un punto de partida para su proyección futura.
30 María Becerra, ‘Quimera’
La Quimera es el proyecto más ambicioso y narrativo de la carrera de María Becerra, un álbum conceptual que toma su nombre de la criatura mitológica para representar la multiplicidad de identidades que conviven en la artista. El disco se estructura en torno a cuatro alter egos —Jojo, Shanina, Maite y la propia María—, cada uno asociado a una estética sonora y emocional distinta, lo que permite un recorrido multigénero que abarca pop latino, funk brasileño, balada urbana, cumbia y R&B.
A nivel musical, el álbum destaca por su enfoque experimental dentro del pop mainstream, combinando ritmos bailables con momentos introspectivos y narrativas personales. El personaje de Jojo introduce una energía explosiva y ritmos funk, mientras Shanina concentra las colaboraciones más orientadas al pop comercial, con participaciones de Tini y Paulo Londra. Por su parte, Maite representa el costado más oscuro y emocional del proyecto, con texturas densas y canciones como “Corazón Vacío”.
En la etapa final del disco, María Becerra retoma la cumbia —un género clave en su carrera— con la colaboración de la referente argentina Karina en “Vuelves Triste”, y cierra el álbum con canciones más confesionales, incluyendo un tema junto a Jay Wheeler, en el que abandona la ficción de los alter egos para contar una historia íntima junto a su pareja, Rei. Con La Quimera, Becerra consolida un álbum que no solo amplía su espectro sonoro, sino que también refuerza su identidad como una de las figuras más versátiles del pop latino contemporáneo.
29. Ben Carrillo, ‘Dreamer’
El proyecto debut del artista guatemalteco Ben Carrillo se construye como un testimonio personal sobre la migración, inspirado en su experiencia al abandonar Guatemala y cruzar el desierto hacia Estados Unidos a los 15 años. El álbum funciona como un relato de crecimiento marcado por la pérdida, la incertidumbre y la búsqueda de identidad, pero también por la esperanza y la perseverancia frente a la adversidad. A lo largo del disco, Carrillo traduce estas vivencias en canciones que abordan temas como la separación familiar, el arraigo cultural y el deseo de pertenencia.
Musicalmente, el álbum se caracteriza por su enfoque ecléctico, combinando rock alternativo, pop latino y reggaetón, con arreglos que priorizan la emoción directa y la narrativa. La voz áspera del cantante se convierte en uno de los elementos centrales del proyecto, especialmente en “PAPELES”, una de las canciones más representativas, donde el reclamo por la ciudadanía y el reconocimiento legal se convierte en un eco colectivo para millones de inmigrantes. Temas como “CENTROAMERICANA” canalizan el orgullo identitario a través de un reggaetón enérgico, mientras que “PRESIDENTE”, con su sonido de pop tropical, rinde homenaje a quienes se ven obligados a dejar atrás su lugar de origen para perseguir un futuro mejor.
Con este debut, Ben Carrillo se posiciona como una nueva voz dentro de la música latina contemporánea, utilizando su historia personal como punto de partida para un discurso más amplio sobre migración, resiliencia y comunidad, y proponiendo un álbum que combina conciencia social, diversidad sonora y una identidad artística definida.
28. Ela Taubert, ‘Preguntas a las 11:11’
Luego de consagrarse como Mejor Artista Nuevo en los Latin Grammy, Ela Taubert dio un paso decisivo en su carrera con el lanzamiento de su álbum debut Preguntas a Las 11:11, un proyecto que consolida su identidad dentro del pop latino contemporáneo. La cantante colombiana construye el disco como un ejercicio de confesión emocional, explorando temas como la incertidumbre afectiva, el crecimiento personal y las preguntas sin respuesta que acompañan las relaciones en la adultez temprana. El título del álbum hace referencia a ese momento simbólico del día asociado a los deseos y la introspección, una idea que atraviesa tanto las letras como la atmósfera general del proyecto.
En el plano musical, Preguntas a Las 11:11 apuesta por un pop melódico y accesible, con arreglos pulidos que priorizan la claridad emocional y el impacto inmediato. El álbum incluye una versión revisitada de su éxito “¿Cómo Pasó?”, en colaboración con Joe Jonas, que transforma la canción en una balada de mayor carga melancólica y amplía su alcance internacional. Otro de los puntos destacados es “¿Es En Serio?”, un himno de ruptura que cuenta con la participación de los reconocidos productores y compositores Max Martin y Rami, figuras clave del pop global, lo que refuerza la ambición y proyección del proyecto.
A lo largo del disco, Taubert demuestra una notable facilidad para construir ganchos memorables y estribillos inmediatos, cualidades que han sido fundamentales en su rápido ascenso. Sin perder cercanía ni autenticidad, la artista logra equilibrar vulnerabilidad y solidez pop, conectando con una audiencia joven que se reconoce en sus relatos emocionales. Con Preguntas a Las 11:11, Ela Taubert no solo confirma el impulso generado tras su reconocimiento en los Latin Grammy, sino que establece las bases de un reinado emergente dentro del pop latino, dejando claro que su evolución artística apenas comienza.
27. DannyLux, ‘Leyenda’
Como uno de los principales representantes de la Generación Z en la transformación de la música mexicana contemporánea, DannyLux continúa ampliando el alcance del género con Leyenda, el proyecto más ambicioso de su carrera hasta el momento. El cantautor mexicano-estadounidense se ha consolidado como una figura clave dentro del movimiento que ha acercado los corridos a una audiencia joven y bicultural, incorporando influencias del pop alternativo, el indie y la sensibilidad emo sin perder el vínculo con la tradición.
En Leyenda, DannyLux profundiza en su identidad artística al entrelazar sus experiencias personales con una narrativa sonora introspectiva y melancólica. El álbum refleja una evolución marcada por arreglos más elaborados, una producción cuidada y letras que abordan el amor, la vulnerabilidad y el crecimiento personal. La canción que da título al disco funciona como una declaración de principios, mientras que temas como “Sirena” destacan por su atmósfera onírica y su fusión entre el corrido tradicional y el pop alternativo, reafirmando su enfoque vanguardista.
Aunque el título del álbum puede interpretarse como una afirmación temprana —especialmente considerando que el artista tenía apenas 21 años al momento de su lanzamiento—, Leyenda se sostiene como un paso decisivo en la construcción de una obra con proyección a largo plazo. Con este disco, DannyLux no solo consolida su lugar dentro de la nueva ola de la música mexicana, sino que también anticipa una influencia duradera en la forma en que las generaciones más jóvenes se relacionan con los sonidos tradicionales desde una perspectiva moderna y emocional.
26. Young Miko, ‘Do Not Disturb’
Tras el impacto de att., uno de los álbumes destacados de 2024 que consolidó su proyección internacional —incluida su participación como acto de apertura en la gira de Billie Eilish—, Young Miko continúa su evolución artística con Do Not Disturb (DND). En este nuevo trabajo, la artista puertorriqueña presenta una versión más refinada, segura y definida de su propuesta, reafirmando su estatus como una figura central del pop y el urbano latino contemporáneo.
A lo largo del álbum, Miko demuestra un mayor control vocal y una soltura notable en su interpretación, como se evidencia en temas como “Wassup” y “Likey Likey”, donde alterna flujos con naturalidad y precisión. La producción, a cargo de Mauro, acompaña este crecimiento con una propuesta conceptual que estructura el disco como una estancia en un hotel, incorporando recursos sonoros —llamadas de servicio, sonidos de ascensor y ambientaciones— que refuerzan la cohesión narrativa del proyecto.
Este enfoque creativo no solo aporta identidad al álbum, sino que también subraya la ambición estética de Do Not Disturb, que equilibra accesibilidad pop con experimentación sutil. El resultado es un disco que representa un avance claro en todos los frentes —compositivo, interpretativo y conceptual— y posiciona a Young Miko en uno de los momentos más sólidos y prometedores de su carrera.
25. Neton Vega, ‘Delirium’
No es casualidad que Benny Blanco haya descrito a Netón Vega como uno de los mejores artistas con los que ha compartido estudio. Esa versatilidad queda en evidencia en Delirium, su segundo álbum y una propuesta diseñada para la pista de baile que llega tras Mi Vida Mi Muerte, su proyecto de música mexicana lanzado a comienzos de año. Con este nuevo trabajo, Vega amplía de forma decisiva su espectro sonoro y reafirma su capacidad para moverse entre géneros con naturalidad.
En Delirium, el artista apuesta de lleno por una fusión de reggaetón, rap, EDM y pop, alejándose parcialmente de los corridos para explorar territorios más globales y contemporáneos. Su interpretación vocal, relajada y sin artificios, funciona como hilo conductor mientras se aventura fuera de su zona de confort y experimenta con nuevas dinámicas rítmicas. Entre los momentos más destacados se encuentra “Perro Fiel”, una colaboración de tempo más contenido y vocación pop junto a Benny Blanco, que subraya su capacidad melódica. El cierre del álbum llega con “Desvelaos”, una canción que retoma referencias a sus raíces y equilibra la propuesta festiva del disco.
En un año en el que numerosos artistas mexicanos han optado por distanciarse de los corridos tradicionales, Netón Vega logra una de las transiciones más sólidas y convincentes. Delirium no solo amplía su identidad artística, sino que lo posiciona como una de las figuras más flexibles y prometedoras de la nueva música mexicana y urbana.
24. Joaquina, ‘Al romper la burbuja’
Tras obtener el Grammy Latino 2023 a Mejor Artista Revelación, Joaquina ha mantenido un crecimiento sostenido dentro del pop y la canción de autor en español. Ese ascenso se consolida con su segundo proyecto, Al romper la burbuja, un álbum que recibió cuatro nominaciones a los Premios Grammy Latinos 2025 y que profundiza en una narrativa marcada por la ruptura emocional y la introspección personal.
A lo largo del disco, la cantautora venezolana aborda el desamor desde un lirismo directo y vulnerable, describiendo no solo la tristeza y la pérdida, sino también las contradicciones, impulsos y pensamientos incómodos que suelen acompañar una separación. Esta honestidad sin concesiones se convierte en uno de los ejes centrales del proyecto, permitiendo que las canciones conecten desde la autenticidad más que desde el dramatismo.
La precisión de su escritura —uno de los rasgos más reconocibles de Joaquina— dota al álbum de una cualidad generacionalmente transversal. Aunque tiene apenas 20 años, la artista enfrenta el dolor y la fragilidad emocional con una madurez que trasciende la edad, logrando que Al romper la burbuja resulte identificable para oyentes en distintas etapas de la vida. Con este trabajo, Joaquina reafirma su lugar como una de las voces más sólidas y sensibles de la nueva canción pop latinoamericana.
23. Marilina Bertoldi, ‘Para quien trabajas Vol. I’
Hay una naturalidad inherente en la forma en que Marilina Bertoldi aborda la rebeldía, un rasgo que ha definido su trayectoria dentro del rock argentino contemporáneo. En Para Quien Trabaja Vol. I, la cantante y compositora despliega una serie de observaciones directas y lúcidas sobre política, tensiones sociales y emociones profundamente personales, articuladas desde una escritura incisiva y sin concesiones.
El álbum se apoya en una base sonora de guitarras afiladas y sintetizadores de influencia new wave, que refuerzan tanto la urgencia del discurso como su identidad rock. Con una duración aproximada de 30 minutos, el disco apuesta por la concisión y la intensidad, evitando excesos y priorizando la contundencia narrativa y musical. El resultado es uno de los trabajos de rock latino más sólidos e interesantes del año, una obra breve pero poderosa que confirma a Marilina Bertoldi como una de las voces más relevantes y comprometidas de la escena actual.
22. Astropical, ‘Astropical’
La colaboración entre Li Saumet de Bomba Estéreo y Beto Montenegro de Rawayana da lugar a una de las propuestas más inesperadas y efectivas del año. Astropical, el supergrupo formado por integrantes de ambas bandas, construye una experiencia sonora orientada al chill-out latino, combinando groove, calidez tropical y una sensibilidad contemplativa. El proyecto se mueve entre ritmos ligeros y ágiles, armonías de espíritu playero y guiños a la champeta, creando una atmósfera relajada que celebra la vida, el cuerpo y el presente.
Uno de los momentos más destacados es “FOGATA”, donde las voces contrastantes de Saumet y Montenegro dialogan con naturalidad para reflexionar sobre lo efímero de la existencia. Esta mirada consciente, lejos de restar energía, potencia el carácter festivo del álbum y convierte sus largas sesiones nocturnas en recuerdos duraderos. Con Astropical, ambos artistas amplían sus universos creativos y confirman que la alquimia vocal y rítmica puede abrir nuevos caminos dentro de la música tropical y alternativa latinoamericana.
21. Rauw Alejandro, ‘Cosa Nuestra: Capítulo 0’
Cosa Nuestra: Capítulo 0, de Rauw Alejandro, funciona como una travesía musical por el Caribe y como una declaración de principios sobre sus influencias artísticas. A lo largo del álbum, el cantante puertorriqueño recorre géneros como el son cubano, el jazz, el bachatón, el reggae y la bomba, articulando una celebración explícita del linaje musical de las islas y su impacto en la música latina contemporánea.
En el plano lírico y rítmico, Rauw mantiene una energía versátil: explora la sensualidad en temas como “GuabanSexxx”, se sumerge en el perreo en “Buenos Términos” y amplía el alcance global del proyecto con “Santa”, una colaboración de influencia afrobeats junto a la cantante Ayra Starr. Aunque el álbum fue concebido como una precuela de Cosa Nuestra, el proyecto se sostiene por sí mismo como una obra ambiciosa y cohesiva, reafirmando la capacidad de Rauw Alejandro para conectar tradición caribeña y modernidad urbana en un mismo cuerpo de trabajo.
20. Humbe, ‘DUEÑO DEL CIELO’
Con DUEÑO DEL CIELO, un álbum doble de ambición desmedida y fuerte carga emocional, Humbe pone punto final a la trilogía sentimental que inició con ESENCIA y continuó con ARMAGEDÓN. El cantautor regiomontano presenta aquí una obra de cierre marcada por la introspección, en la que emerge de las cenizas de una relación amorosa fallida sin renunciar a la honestidad emocional que ha definido su carrera. A lo largo del disco, Humbe articula un relato de sanación que mira hacia lo espiritual y lo terrenal a la vez, encontrando refugio en la naturaleza, la contemplación y los vínculos que perduran.
En el plano sonoro, DUEÑO DEL CIELO se distingue por el uso de arreglos orquestales amplios y majestuosos que, lejos de imponerse, se mantienen contenidos dentro de la mezcla para dar protagonismo a la voz del artista. Esta decisión refuerza el carácter íntimo del álbum y subraya su narrativa confesional. Canciones como “VEGAS”, con su atmósfera de salón tropical espectral, y “FANTASMAS”, que incorpora cadencias rancheras de tono épico, funcionan como desvíos estilísticos que enriquecen el recorrido sin romper su cohesión. En conjunto, el álbum se consolida como una obra tan grandiosa y emocionalmente expansiva como Humbe la concibió, reafirmando su madurez artística y su capacidad para cerrar un ciclo con convicción.
19. Mon Laferte, ‘Femme Fatale’
El décimo álbum de Mon Laferte se suma a una trayectoria que parece no conocer el agotamiento creativo, consolidándose como otra obra intensa y emocionalmente devastadora dentro de su discografía. El disco avanza envuelto en una atmósfera de niebla, penumbra y melancolía, funcionando casi como la banda sonora de un cine negro latino, donde el amor, el deseo y la traición se entrelazan sin redención. Desde sus primeros compases, el proyecto establece un tono confesional y dramático que remite a la tradición del bolero, pero reinterpretada con una sensibilidad contemporánea y oscura.
En el plano lírico, Laferte centra estas canciones en la ferocidad del deseo, la vulnerabilidad emocional y las heridas que deja el romance cuando se rompe. Su interpretación vocal suena deliberadamente irregular, cruda y liberada, como si cada toma capturara el temblor exacto de la emoción. Musicalmente, el álbum destaca por una fusión elegante entre bolero orquestal, franqueza sexual y una estética sonora que evoca la sofisticación sombría de Portishead, logrando un equilibrio entre lo clásico y lo alternativo. Canciones como “Las Flores Que Dejaste En La Mesa” sintetizan esta propuesta: una pieza cargada de tensión erótica y dolor romántico que reafirma el magnetismo artístico de Laferte. A sus 42 años, la cantante chilena demuestra una vez más que su talento es atemporal, consolidándose como una de las voces más singulares y poderosas de la música latina contemporánea.
18. Cazzu, ‘Latinaje’
En un año en el que las grandes estrellas de la música latinoamericana miraron hacia sus raíces para redefinir su identidad artística, Cazzu encontró un punto de equilibrio notable con Latinaje, uno de los álbumes más personales y conceptualmente sólidos de su carrera. El proyecto combina composición confesional, referencias directas a su Jujuy natal, en el norte de Argentina, y el lenguaje global del trap latino y el pop alternativo que la artista ha ayudado a moldear durante la última década. El resultado es un disco que reafirma su madurez creativa sin renunciar a su alcance internacional.
A lo largo de Latinaje, Cazzu incorpora instrumentación andina y estructuras folclóricas que funcionan como columna emocional del álbum, especialmente en temas como “Copla” y “Me Tocó Perder”, donde la tradición se cruza con una narrativa íntima y dolorosamente honesta. Al mismo tiempo, la artista expande su paleta sonora al integrar corridos tumbados en “Dolce” y cumbia en “Con Otra”, géneros que resignifica con una mirada contemporánea y femenina. Estas canciones también actúan como comentarios velados —y a veces descaradamente directos— sobre sus recientes conflictos sentimentales, narrados con la intensidad dramática de una telenovela moderna. Con Latinaje, Cazzu no solo reafirma su versatilidad, sino que consolida su lugar como una de las voces más influyentes y narrativas de la música urbana latinoamericana actual.
17. Karol G, ‘Tropicoqueta’
Después de alcanzar un nivel de éxito global reservado para muy pocos, con giras de estadios agotados y récords históricos en el pop latino, Karol G optó por hacer una pausa y mirar hacia sus orígenes. En lugar de ampliar su sonido hacia lo grandilocuente, la artista colombiana decidió reconectar con la música que marcó su niñez en Medellín: baladas intensas de los años ochenta, vallenatos cargados de emoción y merengue festivo que acompañó celebraciones familiares y formó su sensibilidad artística.
De ese ejercicio introspectivo nació un álbum de 20 canciones que funciona como un recorrido afectivo por distintas eras del pop latino, ensamblado con una paleta sonora luminosa y cohesionada. El proyecto prioriza la melodía, la cercanía y la emoción, apostando por canciones accesibles que dialogan tanto con la memoria colectiva como con el presente. Lejos de buscar fórmulas explosivas, Karol G construye aquí un trabajo despreocupado y honesto, donde pasado y actualidad conviven en armonía, confirmando su capacidad para transformar la nostalgia en un lenguaje pop contemporáneo y profundamente identificable.
16. Buscabulla, ‘Se amaba así’
Cinco años después del lanzamiento de Regresa, el dúo puertorriqueño Buscabulla vuelve con un álbum marcado por la introspección y la vulnerabilidad. Durante ese tiempo, Raquel Berríos y Luis Alfredo Del Valle atravesaron uno de los periodos más complejos de su carrera y de su relación personal, poniendo a prueba una sociedad creativa construida a lo largo de más de una década. Lejos de esquivar el conflicto, decidieron trasladar esas tensiones, dudas y reconciliaciones directamente a su música.
El resultado es Se Amaba Así, un disco que se erige de inmediato como el trabajo más íntimo y confesional del dúo hasta la fecha. A través de una narrativa honesta y emocionalmente expuesta, el álbum retrata el proceso de desgaste, ruptura y reconstrucción de una relación, ofreciendo una mirada delicada y empática sobre dos personas que buscan sanarse sin perder su identidad artística. Buscabulla transforma la fragilidad en fortaleza y confirma que su mejor música surge cuando el riesgo emocional es total.
15. Ela Minus, ‘Día’
Llevar la política a la pista de baile ha sido una constante en la trayectoria de Ela Minus, pero en su segundo álbum de larga duración, DÍA, la cantante y productora colombiana refina ese enfoque con una mirada más introspectiva y matizada. Si en trabajos anteriores su electrónica minimalista funcionaba como un canal de protesta directa, aquí Minus convierte la tensión social en un conflicto interno, explorando cómo los colapsos colectivos afectan la salud emocional, la identidad y la capacidad de resistencia individual.
Musicalmente, DÍA se apoya en una electrónica austera y nerviosa, construida a partir de sintetizadores analógicos y ritmos insistentes que refuerzan una sensación constante de urgencia. Temas como “QQQQ” encapsulan el hartazgo generacional frente a un sistema que parece irreversible, funcionando como un grito repetitivo y abrasivo que exige un punto final. Por su parte, “IDOLS” articula una crítica afilada a la cultura de la idolatría y los liderazgos vacíos, cuestionando la fe ciega en figuras que prometen redención sin ofrecer sustancia.
Sin embargo, DÍA no se instala únicamente en la denuncia. A lo largo del álbum, Minus abre espacio para la vulnerabilidad y la autoconservación como actos políticos en sí mismos. “UPWARDS” se erige como el corazón emocional del disco, con su mantra insistente —“Me encantaría salvarte, pero primero tengo que salvarme a mí mismo”— que funciona como una declaración de límites y una afirmación de supervivencia. En ese equilibrio entre confrontación y cuidado personal, DÍA se revela como una obra madura, donde la claridad no llega a través de respuestas fáciles, sino mediante la aceptación de la incertidumbre y la búsqueda de esperanza en medio del ruido.
14. Kevin Kaarl, ‘Ultra sodade’
Kevin Kaarl confirma una vez más que no necesita más que su guitarra acústica y su voz cargada de nostalgia para construir universos emocionales profundamente íntimos. En Ultra Sodade, lanzado el 14 de febrero de 2025, el cantautor chihuahuense se sumerge en el proceso posterior a una ruptura amorosa, explorando ese espacio ambiguo donde conviven el deseo de huir y la necesidad de mirarse con honestidad.
El álbum toma su título del concepto de sodade, inmortalizado por Cesária Évora, y ese espíritu atraviesa todo el proyecto: una melancolía serena, resignada, que no busca dramatizar el dolor sino entenderlo. En la canción principal, Kaarl une fuerzas con Nsqk para ofrecer uno de los momentos más emotivos del disco, un diálogo delicado entre voces que amplifica el sentimiento de pérdida y añoranza. Temas como “No Me Culpes Por Sentir” destacan por su sencillez efectiva, apoyados en arreglos acústicos minimalistas que permiten que cada palabra respire y golpee con mayor fuerza.
Ultra Sodade se presenta como uno de los trabajos más contenidos y reflexivos de Kevin Kaarl, reafirmando su capacidad para transformar emociones universales en canciones cercanas y honestas. Lejos de adornos innecesarios, el disco encuentra su mayor fortaleza en la vulnerabilidad, consolidando al artista como una de las voces más sensibles de la nueva canción latinoamericana.
13. Nidia Góngora, ‘Pacífico Maravilla’
Tras su paso por proyectos fundamentales de la música colombiana como Ondatrópica y Canalón de Timbiquí, la reconocida cantadora Nidia Góngora asume un rol protagónico con Pacífico Maravilla, un álbum que funciona como una inmersión profunda en la memoria sonora, espiritual y comunitaria de la costa del Pacífico colombiano. Lejos de una simple recopilación folclórica, el disco se presenta como un acto de preservación cultural y afirmación identitaria.
A lo largo del álbum, Góngora guía al oyente por un paisaje de ritmos orgánicos, cantos ancestrales y relatos transmitidos de generación en generación. Los arrullos tradicionales de “En los Manglares” evocan rituales de cuidado y comunión, mientras que la vibrante rumba de “Mi Sábalo” celebra la vida cotidiana y la relación íntima con el entorno natural. En “Insistencia”, las marimbas juguetonas sirven de marco para un poderoso poema recitado por la antropóloga y poeta costarricense Shirley Campbell Barr, reforzando el mensaje de resistencia, dignidad y orgullo afrodescendiente.
Pacífico Maravilla eleva la música del Pacífico desde la raíz hacia el presente, combinando gozo, memoria y lucha sin solemnidad forzada. Con este proyecto, Nidia Góngora no solo reafirma su lugar como una de las voces más importantes del folclor vivo colombiano, sino que también articula una narrativa donde la resistencia negra se expresa con alegría, fuerza colectiva y una vitalidad imposible de detener.
12. iLe, ‘Cómo las canto yo’
Desde que era una adolescente en Puerto Rico, iLe (Ileana Cabra) desarrolló una profunda fascinación por el bolero, un género musical que la acompañó mientras procesaba el doloroso divorcio de sus padres. Esta obsesión por las melodías melancólicas y sus cambiantes universos emocionales fueron fundamentales para el crecimiento artístico de la ex vocalista de Calle 13. A lo largo de los años, iLe ha evolucionado hasta convertirse en una de las creadoras más influyentes del latín contemporáneo, y ahora, con su último proyecto, rinde homenaje a la época dorada del bolero.
A diferencia de los boleros más tradicionales, que suelen estar acompañados de orquestaciones exuberantes, iLe opta por una instrumentación más minimalista en este trabajo, eligiendo percusiones sutiles y guitarras eléctricas espinosas que destacan su voz con una intimidad palpable. Esta aproximación más cruda y austera permite que las emociones y la vulnerabilidad de las letras se expresen de manera más directa. La influencia de leyendas del género como Héctor Lavoe, Tito Rodríguez y La Lupe se deja sentir en todo el álbum, desde el cinismo de la vida urbana hasta el dolor profundo y desesperado de las letras de amor.
El disco no solo captura la esencia de estos íconos del bolero, sino que también transmite la capacidad única de iLe para fusionar las tradiciones con una sensibilidad moderna, logrando un equilibrio entre la nostalgia y la contemporaneidad. Grabado en un receso de su cuarto álbum de canciones originales, este proyecto es un desvío crucial en su carrera, mostrando un lado más introspectivo y maduro de la artista, quien también toma distancia de los grandes arreglos y se enfoca en un sonido más orgánico y emocionalmente cercano.
Este trabajo no solo es un tributo al bolero clásico, sino también una exploración personal de las experiencias de iLe, reflejando su propia evolución como artista y mujer. Cada canción es un viaje emocional, en el que la influencia del pasado se entrelaza con la visión de futuro de una artista que ha sabido mantenerse fiel a sus raíces mientras se reinventa constantemente. El resultado es un álbum que, además de rendir homenaje a una de las épocas más doradas de la música latina, se siente completamente contemporáneo y lleno de una autenticidad emocional única.
11. Natalia Lafourcade, ‘Cancionera’
Decidida a reinventarse desde la quietud, Natalia Lafourcade encontró refugio en el arquetipo de la cantante de cancionero: una intérprete que confía en la fuerza desnuda de la melodía, la palabra y el silencio. El resultado es el álbum más sereno y depurado de su carrera, una obra que se aleja conscientemente de los excesos de producción y de la urgencia del mercado para abrazar una estética íntima, casi contemplativa.
Producido y grabado en vivo por Adán Jodorowsky, el disco se construye como una sesión de cámara donde cada nota tiene peso y propósito. Lafourcade presenta una colección de composiciones originales que privilegian la pureza expresiva sobre el artificio, inclinándose hacia arreglos sutiles, cuerdas delicadas y dinámicas orgánicas que evocan la cercanía de un recital privado. Aquí, la emoción no surge del ritmo ni de la grandilocuencia, sino de la ternura, la respiración y la vulnerabilidad.
Esa filosofía se manifiesta con claridad en “Cocos En La Playa”, una joya de espíritu retro donde la cantante aparece sin maquillaje ni pretensiones, flotando entre imágenes lunares, abandono emocional y una libertad casi hippie, dejando atrás tanto el equipaje sentimental como el ruido de las redes sociales. En “Cómo Quisiera Quererte”, su dueto con El David Aguilar, Lafourcade explora la intimidad del deseo no correspondido con una franqueza bohemia que recuerda a una conversación nocturna entre amigos, acompañada apenas por guitarras y miradas cómplices.
Este álbum no busca impactar de inmediato ni competir por atención: invita a escuchar despacio. En su contención y su calidez, Natalia Lafourcade reafirma su madurez artística y demuestra que la reinvención no siempre implica ir más lejos, sino saber volver a lo esencial.
10. Juana Aguirre, ‘Anónimo’
Una inquietante dualidad atraviesa Anónimo, el segundo álbum de estudio de la cantautora argentina Juana Aguirre, consolidándola como una de las voces más originales de la música contemporánea latinoamericana. El disco se mueve entre la inocencia y la sensualidad, utilizando su ingeniosa instrumentación para crear atmósferas que parecen flotar entre lo familiar y lo sobrenatural. En temas como “las mañanas”, instrumentos de viento deliberadamente desafinados evocan la pureza y la curiosidad de la infancia, mientras que en “la noche” la percusión sensual y envolvente despierta una intensidad carnal y misteriosa.
Anónimo es mucho más que un simple ejercicio de contraste: es una obra electroacústica fascinante, donde la producción y los arreglos de Aguirre refuerzan la sensación de un mundo onírico, casi intangible. Sus letras, cargadas de poesía introspectiva, revelan un mosaico de emociones complejas: abrazos rotos, fantasmas persistentes y secretos nunca confesados. Aguirre expone sus transgresiones y vulnerabilidades sin rodeos, construyendo un espacio musical en el que no hay rincones donde esconderse, invitando al oyente a sumergirse en cada pasaje emocional.
Con Anónimo, Juana Aguirre no solo confirma su habilidad para fusionar lo acústico con lo electrónico de manera experimental, sino que también establece un universo propio donde la introspección y el misterio convergen. Cada tema es un viaje a través de capas de emoción, texturas sonoras y narrativa poética, consolidando el álbum como uno de los trabajos más impactantes y cautivadores de la escena argentina reciente.
9. Rusowsky, ‘Daisy’
Rusowsky se ha consolidado como uno de los experimentadores más originales y divertidos de la escena musical española, y una pieza clave del colectivo Rusia ID en Madrid, famoso por su humor irreverente y su enfoque lúdico hacia la música, lleno de agudos inesperados y travesuras sonoras. Pero más allá de la irreverencia, existe un núcleo sólido en su trabajo: un pianista formado en conservatorio que combina técnica clásica con un impulso anárquico, listo para explorar todos los rincones de su creatividad.
Su álbum debut, Daisy, es una muestra clara de esta dualidad entre precisión y libertad. Cada canción despliega un universo distinto: en “Altagama” emerge un sentimentalismo animado que mezcla nostalgia y energía; “Sophia” se inclina hacia un pop retro luminoso y contagioso; mientras que en “Johnny Glamour”, con un guiño nostálgico de ensueño, Rusowsky incluso incorpora un fragmento de Las Ketchup, demostrando su capacidad para jugar con referencias culturales mientras construye un lenguaje propio.
Daisy no es solo un debut, sino una declaración de intenciones: Rusowsky combina virtuosismo pianístico, curiosidad sonora y humor excéntrico para redefinir los límites del pop experimental en España. El álbum invita a los oyentes a dejarse llevar por su imaginación, ofreciéndoles un viaje entre la técnica, la diversión y la sensibilidad artística que define al artista.
8. Guitarricadelafuente, ‘Spanish Leather’
Lo más reciente de Álvaro Lafuente Calvo, conocido artísticamente como Guitarricadelafuente, representa su trabajo más ambicioso hasta la fecha. En este álbum, el joven español de 28 años se aleja de los sonidos tradicionales y de las influencias acústicas que definieron sus trabajos anteriores, explorando nuevas direcciones con ganchos pop pegadizos y texturas inspiradas en la música dance, sin perder la sensibilidad que caracteriza su estilo. Entre estos experimentos, brillan baladas de piano como “Puerta del Sol”, que muestran su capacidad para combinar emoción e innovación con delicadeza.
“Se trata de dejar atrás el pueblo y dirigirse a la ciudad para descubrir cosas nuevas, para descubrirse a uno mismo”, comentó Guitarricadelafuente a Rolling Stone a principios de este año, subrayando el concepto de crecimiento y exploración personal que atraviesa todo el disco. Esta búsqueda de identidad se refleja en la producción, que equilibra la modernidad con la autenticidad de su voz y su sensibilidad compositiva.
El resultado es un álbum emocionante y aventurero, que no solo confirma a Guitarricadelafuente como una de las voces más prometedoras del pop español contemporáneo, sino que también marca un paso decisivo en su evolución artística. Con cada tema, invita al oyente a acompañarlo en un viaje de introspección y descubrimiento, consolidando su capacidad para fusionar raíces acústicas con sonidos urbanos y electrónicos de manera natural y envolvente.
7. Juana Molina, ‘Doga’
Juana Molina se ha consolidado como una de las artistas más fascinantes y enigmáticas de la música contemporánea latinoamericana, capaz de construir paisajes sonoros que combinan lo onírico con lo hipnótico. Su música da la sensación de atravesar un bosque encantado, donde cada nota y cada textura instrumental invitan al oyente a perderse en un estado de trance profundo, explorando emociones y atmósferas que desafían la lógica tradicional del pop y el folk.
Tras un período de ocho años sin lanzar material nuevo, Molina regresa con DOGA, un álbum que encapsula un período de creatividad expansiva que abarca desde 2019 hasta 2024. Cada tema de este disco se desarrolla como un universo autónomo: sonidos inquietantes y texturas que no temen perturbar ni desafiar al oyente, creando una sensación de misterio y asombro constante. Desde capas de sintetizadores etéreos hasta percusiones mínimas y líneas de guitarra flotantes, DOGA logra una síntesis de experimentación y sensibilidad melódica que se siente tan íntima como inmersiva.
El álbum funciona como un viaje sonoro ininterrumpido, donde lo sobrenatural y lo cotidiano se entrelazan de manera natural. Cada canción ofrece un microcosmos propio, invitando al oyente a sumergirse repetidamente en la experiencia, descubriendo nuevos matices y detalles en cada escucha. Con DOGA, Juana Molina reafirma su estatus como maestra del pop experimental latinoamericano, combinando innovación, introspección y un control absoluto sobre su universo sonoro, consolidando un legado que sigue siendo único y profundamente cautivador.
6. Mula, ‘Eterna’
Después de una década de fusiones caleidoscópicas y experimentación sonora, Mula regresa con su cuarto álbum de estudio, ETERNA, un proyecto que amplifica sus paletas pancaribeñas y sexys con explosiones de darkwave y electropop audaz. Lejos de limitarse a su reputación futurista, el trío dominicano construye un disco pensado para el perreo, la fiesta y la intensidad sensorial, demostrando su habilidad para combinar ritmos urbanos con influencias electrónicas de vanguardia.
El álbum brilla por sus colaboraciones estratégicas con algunas de las voces más reconocidas del pop y rock latino contemporáneo. En “Acelero”, Javiera Mena, la reina chilena del synthpop, aporta su firma seductora al merengue experimental, mientras que en “Grandes Escobas”, la icónica Jessy Bulbo imprime riffs incisivos y aullidos potentes, celebrando la hermandad de brujas y la energía femenina. La conexión con la escena urbana se refuerza en “Sin Permiso”, con Letón Pé, un himno de perreo diabólico que mezcla el trap y la cumbia electrónica, y en la vibrante “Popsy 404”, Mula evoca el espíritu de Alice DJ en un estallido de bacanal electropop.
ETERNA es un álbum que se mueve con naturalidad entre géneros y generaciones, desde el merengue experimental y el synthpop, hasta el darkwave, el electropop y el perreo más extremo, consolidando a Mula como uno de los grupos más innovadores y provocativos de la música latina actual. Cada tema combina energía, sensualidad y una visión estética audaz, ofreciendo una experiencia sonora que invita a perderse en sus ritmos, melodías y texturas cuidadosamente construidas.
5. Milo J, ‘La vida era más corta’
Milo J tenía apenas 18 años cuando lanzó su sorprendente tercer álbum, una obra que se presenta como una carta de amor sincrética a la cultura argentina. El disco entrelaza magistralmente folklore, trap y tango, creando un viaje panorámico que refleja la riqueza y diversidad musical del país, todo enmarcado por la gravedad contenida y madura de su voz.
La producción, de corte vanguardista, se complementa con una galería de colaboradores de lujo que aportan profundidad y sofisticación: desde el ícono de la trova Silvio Rodríguez y la reina del revival folk Soledad, hasta el rapero emergente Trueno, e incluso un delicado homenaje a la legendaria Mercedes Sosa. Cada contribución añade textura y dimensión al álbum, sin eclipsar la visión central: la luminosa poesía y sensibilidad artística de Milo J permanece como el hilo conductor de toda la obra.
Este proyecto no solo confirma la madurez musical y lírica de Milo J a una edad temprana, sino que también demuestra su capacidad para fusionar géneros tradicionales y contemporáneos de manera orgánica y emotiva. Cada tema es un testimonio de la riqueza cultural argentina, reinterpretada con frescura y creatividad, haciendo de este tercer álbum un hito en su carrera y un referente del nuevo sonido joven del país.
4. Fuerza Regida, ‘111xPantia’
111Xpantia de Fuerza Regida se siente como un manifiesto del próximo capítulo de la banda, sin perder la esencia que los convirtió en referentes de los corridos y la música mexicana contemporánea. El álbum representa un regreso a casa hacia su sonido clásico, consolidando la identidad que construyeron, pero sin quedarse estancados: en lugar de reinventar su estilo por completo, los músicos elevan y perfeccionan lo que ya funcionaba, logrando un equilibrio entre tradición y frescura.
Como declaró JOP a Rolling Stone: «Intentamos apegarnos a las raíces, pero elevando esa mierda», frase que resume perfectamente la filosofía del disco. Canciones como “Por Esos Ojos” y “Tu Sancho” no solo conquistaron a los fanáticos de la vieja escuela, sino que también captaron la atención de una nueva generación de oyentes, expandiendo su influencia más allá del público habitual de corridos.
Con 111Xpantia, Fuerza Regida reafirma su posición como una de las bandas más importantes del panorama mexicano y mexicanoamericano, demostrando que pueden honrar sus raíces mientras marcan tendencias dentro del género. Este álbum no solo solidifica su legado, sino que también establece un estándar para los corridos modernos, consolidando a la banda como verdaderas estrellas de la música regional mexicana.
3. Silvana Estrada, ‘Vendrán Suaves Lluvias’
Para su segundo álbum, la cantautora mexicana Silvana Estrada, de 28 años, profundiza en la belleza formal de sus melodías, ofreciendo un trabajo que combina sensibilidad lírica y producción exquisita. Para dar vida a su visión, Estrada colaboró con Owen Pallett, conocido por sus arreglos para Arcade Fire, quien aporta orquestaciones delicadas de vientos y cuerdas que elevan cada canción, transformando el álbum en una experiencia sonora de extraordinaria ternura y sofisticación.
El proyecto evoca la tradición de la trova latinoamericana, recordando a gigantes como Silvio Rodríguez y Mercedes Sosa, pero con un enfoque contemporáneo que mezcla folk, jazz y toques de pop elegante. Temas como “Un Rayo De Luz” muestran su capacidad para explorar análisis existenciales con valentía, mientras que “Como Un Pájaro” deslumbra con un silbido de cuento de hadas y “Dime” envuelve al oyente en contornos melancólicos que revelan su profunda sensibilidad artística.
En este álbum, Estrada logra fusionar la agallas terrenales de un rebelde folk con la luminosidad glamorosa de una diva del jazz, consolidándose como una de las voces más originales y cautivadoras de la música latina contemporánea. Cada canción es un testimonio de su madurez artística, su dominio de la narrativa musical y su capacidad para crear universos sonoros íntimos y emocionalmente resonantes
2. Rosalía, ‘Lux’
Rosalía se ha consolidado como una de las figuras más provocadoras y visionarias del pop contemporáneo, y su último álbum, Lux, reafirma su estatus como agente del caos musical. El proyecto no se parece a nada que exista actualmente en la música: combina irreverencia, sofisticación y riesgo, creando un sonido que desafía géneros y expectativas. Rosalía toma inspiración de los grandes clásicos—Mozart y Bach—pero los reinterpreta con una energía subversiva y un enfoque moderno, generando un choque creativo que mantiene al oyente alerta en cada pista.
El éxito de Lux radica en que cada canción está profundamente pensada y emocionalmente sentida, explorando cuestiones existenciales y emociones universales. Rosalía se enfrenta al dolor y la pérdida, la ira y la pena, así como al sexo, el deseo, el amor y la adoración, todo mientras intenta comprender mejor su propia identidad, sus formas de amar y las fuerzas espirituales que la guían. Temas del álbum se convierten en viajes introspectivos y sensoriales, en los que el oyente se ve arrastrado por su lirismo audaz, sus arreglos innovadores y su capacidad para fusionar tradición y vanguardia.
Con Lux, Rosalía no solo redefine el pop contemporáneo, sino que también establece un nuevo estándar para la creatividad y la audacia artística, consolidándose como una de las voces más influyentes y experimentales de la música latina actual. Cada escucha es una experiencia única, provocadora y emocionalmente intensa, que reafirma su posición como una visionaria que desafía los límites del arte musical.
1. Bad Bunny, ‘DeBÍ TiRAR MáS FOToS’
En su sexto álbum de estudio, Debí Tirar Más Fotos, Bad Bunny lleva a los oyentes a un triunfal regreso a sus raíces puertorriqueñas con 17 canciones que atraviesan el rico caleidoscopio de géneros musicales de Puerto Rico. Este proyecto, de cosecha propia, fresco y lleno de júbilo, recoge los mejores momentos de Un Verano Sin Ti y expande los límites del sonido experimental de Benito, incorporando elementos de música folklórica, salsa puertorriqueña, reguetón y ritmos urbanos, creando una experiencia sonora que es al mismo tiempo íntima y global.
A pesar de su enfoque hiperespecíficamente cultural, o quizá gracias a él, Debí Tirar Más Fotos se convirtió en un fenómeno global en 2025, resonando en las calles de San Juan, Nueva York, Miami y más allá, consolidando la posición de Bad Bunny como icono cultural y musical de su generación. El álbum marcó un año histórico para el artista: se convirtió en la primera estrella en presentar una residencia en El Choli de Puerto Rico y anunció la gira mundial No Quiero Ir De Aquí, que incluirá el show de medio tiempo del Super Bowl 2026 y lo posiciona como favorito para seis nominaciones al Grammy.
Más allá de los números, el impacto de Debí Tirar Más Fotos es un testimonio del poder del orgullo boricua y del talento visionario de Bad Bunny, que continúa redefiniendo los límites de la música latina contemporánea. Cada pista es un reflejo de su creatividad inquebrantable, su versatilidad estilística y su habilidad para conectar con audiencias globales mientras honra su herencia cultural. El álbum no solo consolida su dominio musical en 2025, sino que también marca el camino hacia su legado duradero dentro de la historia de la música latina.







