En la temporada 4 se acabaron los días de complacer a los demás; ahora, por primera vez en su vida, va a elegir el camino que mejor se adapte a sus necesidades. Y eso significa, en parte, decirles a su inmaduro marido, a su hijo consentido y a su hermano bocazas que maduren. Cathy, mientras tanto, quiere rebelarse… y en el camino entabla nuevas amistades con personas inesperadas. Decidida a vivir con más propósito, Cathy intenta ayudar a sus seres queridos con sus problemas…, pero las buenas intenciones no siempre traen buenos resultados.
Cathy Jamison es profesora de instituto en un suburbio de Minneapolis, esposa y madre, con una vida que dista mucho de ser perfecta, aunque para muchos en el mundo exterior pueda parecerlo.
Su vida da un vuelco cuando le diagnostican melanoma. Se entera de la enfermedad en una fase avanzada (etapa IV), lo que significa que probablemente fallecerá pronto a menos que reciba una intervención radical o extrema.
Cathy experimenta un torbellino de emociones tras el diagnóstico, incluyendo cómo afrontarlo en relación con su familia, amigos y otras personas cercanas. Entre ellas se encuentran: Paul Jamison, su marido, su amor de la universidad, quien a menudo se comporta como un niño grande en la relación, mientras que Cathy ha actuado como la adulta responsable;
Adam Jamison, el hijo adolescente de Cathy y Paul, que atraviesa los típicos problemas de la adolescencia y de ser hijo único; y Sean Tolkey, el hermano de Cathy, un ecologista radical y antisistema, que vive al margen de la sociedad y aborrece lo que considera el estilo de vida burgués y suburbano de su hermana.
Sus estudiantes, como Andrea Jackson, que defiende abiertamente su postura sobre cualquier tema, incluyendo su problema de peso y su origen afroamericano; y su anciana vecina, aparentemente cascarrabias, a quien Cathy no se ha esforzado por conocer a pesar de la cercanía que han tenido durante años.
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